In BLOG, LA ESCUELA
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Cuando te sientes así…

Cada mañana al sonar el despertador preferirías estar enterrado en lo más profundo de la tierra, antes que afrontar la realidad del día. Es lunes…o martes o cualquier día de la semana que no sea sábado, porque es el único día que sientes una tregua. Pasas de un estado de somnolencia a depresión momentánea por la cantidad de pensamientos que al abrir los ojos sacuden tu cerebro. Todo esto sin aun haberte levantado de la cama.

“Hoy  ya no puedo más”, “me veo incapaz de ir a la oficina”, ¿a qué hora volveré hoy a casa?, ¿va a ser así toda mi vida?, “odio este trabajo”….

Doce horas son suficientes para cumplir un sueño

6.35 de la mañana. Suena el despertador como cada día de lunes a viernes.

6.45 de la mañana. Vuelve a sonar…no puedo levantarme, pero tampoco puedo dormir porque ya se ha activado en mi cerebro la ametralladora de pensamientos que me asaltan cada mañana.

Retraso el despertador otros 10 minutos más. Minutos que solo van a servir para alimentar más la bola, que si tuviera que ubicar en algún punto de mi cuerpo, ubicaría en el pecho.

Por fin me levanto y como un ser completamente gobernado por fuerzas superiores, me dirijo al baño dispuesta a tomar una ducha mientras me repito sin cesar que no veo el momento de que vuelva a llegar la noche.Escucho la cafetera de fondo…probablemente se me vuelva a quemar el café como cada mañana, aunque realmente no me importa. El sabor amargo de esa taza de café no es más que una metáfora de como me siento.

Me dirijo al armario e intento tapar con lo más cómodo que encuentre, lo que emana de dentro de mÍ. Me prepararé como el que va a la guerra y se camufla. La única diferencia será que yo no iré de verde pero con el mismo objetivo: engañar al enemigo.

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Paso por el baño  a un ritmo frenético para dibujarme una sonrisa en la cara. Mejor que sea “waterproof” porque tendrá que durarme probablemente las próximos 12, 14 o 16 horas que pase en la oficina.

El tiempo se me echa encima como siempre. Cojo el bolso y bajo desbocada por las escaleras en dirección al garaje.Tengo por delante un trayecto de 30 minutos que no quiero que acabe nunca. Mi música, mis pensamientos y yo. Es curioso…ya no hay espacio para reflexiones como… no quiero pasar los próximos 30 años de mi vida  mi vida  así, no me gusta cada día ir a la oficina , no puedo verle la cara a esa bruja que ocupa un despacho grande y luminoso con el único mérito de haber destruido personas…

Ahora es mi momento. Analizo cada punto de mi vida y sueño…

Media hora después estoy en mi destino. Respiro profundamente y cual gladiador romano me enfrento a los leones.

Lunes…martes…miércoles…jueves…viernes

Sábado!!

Domingo por la mañana…parece que hay un “gusanito” en mi estómago. No es de ilusión sino de…no lo puedo definir…¿nervios?, ¿malestar?, ¿mañana es lunes otra vez?…

¡Ya está bien! Hoy me sentaré a estar conmigo, a escucharme y a preguntarme qué quiero e incluso a averiguar quién soy. ¿Cuándo fue la última vez que me paré a pensar quién era?. ¡Tengo que actuar!

Hoy no tomaré café amargo porque no dejaré que se queme al fuego, no me dibujaré una sonrisa porque la pondré yo. Me dirijo al armario y me olvido del “dress code”. Hoy quiero algo cómodo, que me haga sentir bien, cogeré algo de dinero para un café, unas tostadas e incluso un zumo de naranja. Será un día duro, así que necesitaré fuerzas.

Elijo el rincón más acogedor del barrio, una pequeña cafetería que jamás he pisado porque nunca he sido capaz de sacar un minuto para ir. Siempre ha sido demasiado tarde o he estado demasiado cansada. Su dueña, una chica joven que vive en mi edificio y que llevaba tiempo soñando con tener su propio negocio, decidió , hace poco más de un año, hacer realidad su sueño.

Tiene una bonita terraza, donde a pesar del calor sofocante del verano, el aire fresco de la playa refrigera cada uno de sus rincones.

Cuaderno en mano, empiezo a analizar.

Creo que soy una persona tremendamente creativa. ¿Creo?, ¡no!, lo soy. ¿ Es mi trabajo creativo?, quizá si, pero… ¿es lo suficiente?

Me encanta relacionarme con la gente, tomar un café, escuchar sus problemas, ayudarlos… ¿hago algo de eso en mi día a día?…

¿Tengo tantas ideas?… ¿por qué nunca llevo nada a cabo?…

Quiero mandar sobre mi vida, asumir mis fracasos pero también disfrutar de mis éxitos. No quiero tener 20 jefes y hacer mi trabajo conforme a lo que ellos me impongan.

Me encantaría tener mi propia oficina…tendría un ventanal gigante mirando a la playa y un sofa vintage de color azul pastel. Eso me haría feliz. ¡ No, no! ¡No tendría oficina!, elegiría los lugares con más encanto para reunirme con mis clientes, para dejar volar la creatividad y trabajar en mis proyectos. Es que soy muy dinámica…no me puedo estar quieta.Necesito tener las cosas bajo control y organizar todo lo que está a mi alrededor. ¡Me encanta organizarlo todo!

Me encanta la decoración, las manualidades…a si si!las fiestas temáticas, elegir la ropa… me encanta!

Creo que tengo demasiada información. Pero no tengo ni idea que hacer con ella… soy demasiado mayor para empezar de cero…pero… ¿empezar de cero?, ¿empezar con qué?.

Soy creativa

Me encanta relacionarme con la gente

Siempre estoy generando ideas

Quiero ser mi propia jefa

Yo marcaré mis horarios

Soy muy dinámica

…decorar, seguir tendencias, comunicar…

 

Me voy a casa con demasiada información, pero sin el “gusanito” en la tripa. Me siento ilusionada, pero…¿con qué?.

Whatsapp de emergencia.Café a las 18.00.Necesito comentar esto con mi mejor amiga, a la cual no veo desde hace meses.Hoy es tarde, mañana madrugo, este “find” no quiero hacer nada, no tengo fuerzas…bla,bla,bla.

Me recomienda que me dedique a algo creativo, dinámico, que a la vez tenga un toque de “business”. Ella siempre fue muy artista y le encanta la moda. Hoy tiene su agencia de comunicación.Es dueña de su vida, de su futuro. Ella decide si quiere un sofá azul celeste o no para recibir a sus clientes.

Pero…¿ahora?, ¿cambiar el rumbo de mi vida ?, es demasiado tarde para perder 3 o 4 años estudiando….

Me recomienda que haga un master. No me llevará mucho tiempo y podré salir directa al mercado laboral. Me recomienda vuestra escuela, IDACEM. Parece que ha salido un Master nuevo algo diferente que ella ya ha mirado y se plantea hacer.¿Un master?, ¿ahora?….

Me voy a casa y de camino me asaltan las preguntas…¿cambiar el rumbo a mi vida?, ¿soy demasiado mayor?. ¡Un momento!

No soy demasiado mayor para emprender algo nuevo y cambiar el rumbo de mi carrera. Soy demasiado joven para seguir estancada en algo que no me hace feliz.

Llego a casa y consulto vuestra página…Master en Event Manager… y pienso…¿organizadora de eventos?

¿Eso me gusta?. Entonces leo el programa entero, busco ofertas de trabajo y no se cómo, me empiezo a imaginar en algún emblemático barrio londinense viviendo, con mi propia agencia de organización de eventos y mi sofa azul celeste…aunque…aun no tengo claro dónde ponerlo. ¡Me encanta soñar!

Duración del master… un año. Puedo aprovehcar el master para hacer mi proyecto, preparar mi agencia…me invade la ilusión.

Por eso simplemente por eso contacte con vosotros. Si llego a saber antes, que simplemente 12 horas de reflexión cambiarían el rumbo de mi vida y me harían cumplir mi sueño….lo hubiera hecho mucho antes.

Espero el momento de recibir la carta de admisión como si del billete de avión a una nueva vida se tratara.

CARTA DE ADMISIÓN AL MASTER DE EVENT MANAGER ENVIADA POR UNA DE NUESTRAS FUTURAS ALUMNAS.

Si te has sentido identificad@, estás a un click de cumplir tu sueño.

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